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domingo, 9 de abril de 2017

El teatro de la posguerra: otros autores y conclusiones



Una vez citados los escritores más destacados del periodo de la Dictadura en el género del teatro, dispongámonos a citar alguno más y a concluir de manera breve este amplio campo. 

·         Alejandro Casona

Este nació en 1903, falleció en 1965 y su obra coincidió con el exilio. Su nombre real era Alejandro Rodríguez Álvarez, Alejandro Casona es su pseudónimo. Este autor se dio a conocer cuando ganó el Premio Lope de Vega del Ayuntamiento madrileño en 1934 con su obra La sirena varada, representada en esa misma fecha también en el Teatro español. Desde los años sesenta se sucedieron en España los estrenos de las obras de Casona. Obtuvo abundante éxito con el estreno de la obra Nuestra Natacha (1936). 
 
Debido a su contacto con la República, este autor se exilió en México en 1937 y allí estrenó su obra Prohibido suicidarse en primavera. Siete años después, representó La dama del alba, la cual fue su obra preferida y considerada la mejor de su producción. 

Otros títulos de Alejandro Casona son: La barca sin pescador (1945) o Los árboles mueren de pie (1949). Estas dos piezas obtienen gran calidad literaria e interesan por su simbolismo. En todas sus obras destaca la melancolía, la fantasía, la poesía y la esperanza. Además, con su libro Flor de Leyendas, de 1932, ganó el Premio Nobel de Literatura. 

El exilio marcó su afán didáctico, él mismo afirmó: “al considerarse en casa ajena no le habría parecido procedente plantear un teatro que pusiese en cuestión una sociedad a la que no tenía derecho a juzgar”. La dramaturgia de este autor no se conoció en España hasta su vuelta del exilio en el año 1961 y en la década de los sesenta obtuvo gran aceptación por parte del público. 

Otros nombres que sonaron durante el periodo de posguerra fueron:

·         Los hermanos Machado y Miguel Hernández. 

Los hermanos ya pudieron predecir lo que iba a ocurrir a través de su obra El hombre que murió en la guerra, la cual no pudo representarse hasta 1941.

Por su lado, Miguel Hernández intentó aproximarse al “teatro de urgencia”, cuyo objetivo era la conciencia cívica del pueblo. 

·         Francisco Nieva

Francisco Nieva, con el teatro experimental, y Fernando Arrabal, con su teatro de pánico, también fueron nombres destacados en esta época. Francisco Nieva (1924) solo pudo publicar a finales de la Dictadura debido a la censura de sus obras. Entre sus títulos más representativos encontramos Coronada y toro (1973) o La carroza de plomo candente (1969). Fue desconocido por el público español y su teatro es calificado como “teatro de farsa y calamidad” o como “teatro furioso”. 

·         Fernando Arrabal

Fernando Arrabal, de 1932, nació en Melilla y, como ya hemos nombrado, creó el teatro de pánico. Es heredero del teatro del absurdo y del teatro de la crueldad. Entre sus obras se encuentran: Pic-Nic (1952), El cementerio de automóviles (1957) y El laberinto (1967), entre otras. 

·         Edgar Neville

Un autor que comienza su trayectoria como escritor dentro de las vanguardias fue Edgar Neville (1899-1967). Diplomático, guionista de cine y colaborador en alguna revista, destaca por la alta comedia (aunque también escribe sobre temas políticos) y por la utilización de la ironía. Entre sus obras encontramos El baile, cuyo objetivo reside en la evasión de la realidad.

·         Víctor Ruiz Iriarte (1912-1982)

Es un autor madrileño de comedias de humor y ternura, precursor de la llamada ‘comedia de la felicidad’. Su primera comedia se titula Un día de gloria (1943) y, a partir de ella, comienza a obtener gran cantidad de éxitos. 
Otras de sus obras son: El puente de los suicidas, de 1944, o El carrusel (1964).

Por último, Joaquín Calvo Sotelo, Luca de Tena, José López Rubio y José María Pemán son los continuadores de la comedia burguesa iniciada por Benavente y su teatro se caracteriza por el predominio de las comedias de salón, de los dramas de tesis de ambiente burgués y por la preocupación de que la obra esté bien cuidada. 

·         Joaquín Calvo Sotelo (1905-1993). Destaca por sus comedias de entretenimiento, aunque también escribe sobre política y metafísica. Una de sus obras es Una muchachita de Valladolid (1957).

·         Juan Ignacio Luca de Tena (1897-1975). Obtiene éxito a partir de los años cincuenta con sus obras de comedia. Es director del diario ABC y autor de obras como: ¿Quién soy yo? (1935) o El cóndor sin alas (1951).

·         José María Pemán (1897-1981). Utiliza un tono tradicionalista y cuidado formalmente. Una obra conocida de Pemán es Callados como muertos, de 1952.

·         José López Rubio (1903-1996). Es un guionista, dramaturgo, historiador, director de cine y humorista que destaca por su calidad y algunas de sus obras son: Estoy pensando en ti (1950), La otra orilla (1954) o Las manos son inocentes (1958).

En conclusión, el teatro durante los primeros años de la Dictadura sufrió una grave censura y limitaciones, no dejando a muchos autores dar lo máximo de sí mismos. La bibliografía crítica sobre el teatro español de este periodo es abundante, aunque de diversa calidad. Todo esto se debe a los factores políticos e ideológicos que gobernaban el país en aquel momento. Además, es imprescindible finalizar este tópico nombrando a autores como Brecht y Artaud, los cuales fueron los que crearon las dos líneas más productivas para el teatro de posguerra. 

Bibliografía:

-    Rodríguez Cacho, L. (2009). “Manual de historia de la literatura española”. Madrid: Castalia.

-          Soler, M.P., Rodríguez, R., Rodríguez, M.D., Santos, E. y Barrero, Ó. (2009). Lengua castellana y literatura: desde el siglo XIX a la actualidad. Barcelona: Vicens Vives. 

-          Riquelme, J. y Talamás, C.R. (2016). Literatura. Valencia: Micomicona ediciones. 

-          Navarro, P., Ramalle, T., Boyano, R., Viguera, J.M. y Fabregat, S. Lengua castellana y literatura. Madrid: Ediciones SM. 

-          Lázaro, F. y Tusón, V. (1983). Literatura española. Madrid: Ediciones Anaya. 

-          Rico, F. e Ynduráin, D. (1980). Historia y crítica de la literatura española: época contemporánea (1939 - 1980). Barcelona: Editorial Crítica.

viernes, 7 de abril de 2017

Enrique Jardiel Poncela

Otro de los mayores exponentes del teatro del absurdo es Enrique Jardiel Poncela (1901-1952). Comenzó a escribir antes de la Guerra Civil, pero continuó su labor después y fue una figura clave en el teatro posterior. Junto a Miguel Mihura y Edgar Neville, se considera a Poncela como el renovador del humor. Propuso aportar inverosimilitud y fue influido por Gómez de la Serna y las vanguardias. Además, fue un renovador de la ‘comedia de enredo’, pues va contra los supuestos de la lógica. 


                                                                
Fue un escritor y dramaturgo madrileño cuya principal obra se titula Eloísa está debajo de un almendro (1940), donde se trata el tema de la locura. 

Se trata de una pieza teatral que alcanzó mucho éxito en el público y llegó a las doscientas treinta representaciones. Enrique Jardiel Poncela escribió esta obra en un periodo de madurez del género cómico y propuso en esta la posibilidad paradójica de que la protagonista se enamorase de un asesino, aun conociendo su condición. Además, es una pieza que obtuvo abundante éxito por la gran invención del autor en la intriga, la burla, el misterio, el amor y el enigma con las realidades ficticias y con las fantasías hechas realidad. Se trata de un ejemplo de teatro cuyo objetivo era hacer reír al público y que, además, cumple las unidades tanto de espacio como de tiempo.

En cuanto a su estructura externa, la obra consta de un prólogo seguido de dos actos. Cada uno de ellos tiene su propia función y se suceden el uno al otro en el tiempo, siendo el último el más extenso y el que nos descubre el misterio que se arrastra a lo largo de la obra. 

Por otro lado, la estructura interna engloba una trama complicada, cuya evolución es progresiva a lo largo de los dos actos. Esta es una obra que resume las características del teatro del absurdo, entre las que encontramos: 

·         Imaginación
·         Tramas e historias complicadas
·         Osadía técnica
·         Ilógica
·         Sorpresa
·         Brillantez verbal
·         Abundancia de personajes

Respecto a los personajes, estos son abundantes. En el prólogo aparecen varios: el Dormido, la Señora, el Acomodador, etc. Pero estos no tienen mucha importancia, únicamente nos ponen en antecedentes de la trama. Los personajes principales son Mariana y Fernando, los cuales están enamorados y de los que trata la relación principal de la obra. Además, sus dos tíos, Clotilde y Ezequiel. Por último, los personajes secundarios también obtienen importancia: Edgardo, Micaela, Eloísa, Fermín o Leoncio, entre otros. Aparecen, por tanto, los cuatro protagonistas esenciales: galán, dama, cómico y dama cómica. Es necesario resaltar que la gran mayoría de ellos no están cuerdos, sino que realizan disparates propios de un loco de manicomio, sobre todo Edgardo y su hermana Micaela. Por su parte, Mariana también lo está a su manera, pues se enamora de Fernando sabiendo que esconde algo y cuyo carácter es cambiante. 

En cuanto al espacio de la obra, esta se sitúa en Madrid, varía según el acto de que se trate y, además, al comienzo de cada uno de ellos se hace una descripción minuciosa del escenario. El prólogo se sitúa en un cine de barrio donde se cita en qué butaca se sienta cada personaje. En el primer acto se describe la casa de la familia Briones y en el segundo, la casa de los Ojeda, donde fue enterrada Eloísa debajo del almendro.  

Por otro lado, el tiempo data de un día de 1940, coincidente con el estreno de la obra teatral. A lo largo del prólogo y los dos actos únicamente pasa una noche, es decir, en pocas horas comienza la obra y se resuelve el crimen del asesino de Eloísa. 

El estilo y el lenguaje de los personajes es coloquial, vulgar y con cierto tono humorístico, reflejado en los refranes y expresiones característicos. 

Además de la obra tratada, otra que también obtuvo éxito y fue renovadora es Cuatro corazones con freno y marcha atrás (1936). Esta ironizaba sobre el mito de la inmortalidad y, más adelante, pasó a llamarse Morirse es un error. En general, sus personajes son disparatados, dinámicos y no viven conflictos profundos. Tienden a ser felices a pesar de lo absurdo de la historia y sus conversaciones.

Otros títulos de Poncela son: Un marido de ida y vuelta (1939), Tú y yo somos tres (1945), Los ladrones somos gente honrada (1941) o Los tigres escondidos en la alcoba (1949). Las dos últimas dejan entrever su objetivo principal en el teatro, es decir, conseguir obras dinámicas, inverosímiles y que rompieran con lo convencional. 

En conclusión, este escritor obtuvo el propósito de “renovar la risa” y fue un autor que sufrió la censura y el rechazo por parte del público mayoritario de la posguerra. Fue un gran inventor de recursos para hacer reír al público de manera inesperada. Se dice que “su teatro llegó a rozar con lo excéntrico y que sus personajes son instrumentos del ingenio”.

Bibliografía:
-          Jardiel Poncela, E. (1969). Eloísa está debajo de un almendro. Madrid: Alianza.

 -       Rodríguez Cacho, L. (2009). “Manual de historia de la literatura española”. Madrid: Castalia.

-          Soler, M.P., Rodríguez, R., Rodríguez, M.D., Santos, E. y Barrero, Ó. (2009). Lengua castellana y literatura: desde el siglo XIX a la actualidad. Barcelona: Vicens Vives. 

-          Navarro, P., Ramalle, T., Boyano, R., Viguera, J.M. y Fabregat, S. Lengua castellana y literatura. Madrid: Ediciones SM. 

-          Lázaro, F. y Tusón, V. (1983). Literatura española. Madrid: Ediciones Anaya.